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Hace 37 minutos. Campaña de Trump dice que presentó una demanda en Michigan ¿Cómo trabaja el polémico Colegio Electoral en Estados Unidos?

PorRedacción

Nov 4, 2020

Campaña de Trump dice que presentó una demanda en Michigan

En Estados Unidos no gana las elecciones presidenciales quien acumule más votos a nivel nacional (voto popular) sino quien obtenga la mayoría de asientos al llamado Colegio Electora

Según Trump, Colombia es una prioridad para la Casa Blanca.
Foto: Campaña de Donald Trump.
JOE BIDEN

Le explicamos todo lo que debe saber para saber cómo funciona este sistema de elección.

En Estados Unidos no gana las elecciones presidenciales quien acumule más votos a nivel nacional (voto popular) sino quien obtenga la mayoría de asientos al llamado Colegio Electoral, un arcaico sistema que está contemplado en el artículo 12 de la Constitución Nacional y que data del año 1804.

Actualmente, el Colegio está compuesto por 538 asientos que son asignados a los 50 estados del país más Washington DC, la capital. Se impone en los comicios quien sume al menos 270 de esos votos (la mayoría simple).

Ese número, 538, corresponde al tamaño del Congreso estadounidense, que está compuesto por 100 senadores, más 435 representantes a la Cámara (535) y a lo que se le añaden tres cupos para el distrito capital.

El número de asientos al Colegio Electoral que le corresponde a cada estado (menos Washington que es un número fijo) lo determina el tamaño de la delegación legislativa ante el Congreso de cada uno de ellos. Es decir, cada estado cuenta de manera automática con 2 cupos, que equivalen a los asientos en el Senado (en EE.UU. todos los estados son representados por dos senadores) más el número de curules que tienen ante la Cámara de Representantes.

Ese número de asientos a la Cámara de Representantes se determina cada 10 años cuando se realiza el censo y depende del tamaño de la población en cada uno de los 50 estados. En este momento se asigna una curul por cada 710.000 habitantes. Pero hay estados como Wyoming y Vermont, que de todas maneras reciben un puesto a la Cámara pese a que su población ni siquiera alcanza los 710.000 requeridos.

En otras palabras, un estado como Wyoming, el más pequeño del país en términos de población, cuenta con 3 asientos en el Colegio Electoral (2 por el Senado y uno por la Cámara), mientras que California, el más grande, tiene 55 (2 por el Senado y 53 por la Cámara).

48 de los estados más Washington DC, le asignan la totalidad de sus asientos al Colegio Electoral al candidato que gane el voto popular en esa jurisdicción. Maine y Nebraska, los otros dos, le asignan dos cupos al ganador del voto popular y el resto de sus asientos a quien triunfe en cada uno de los distritos legislativos para la Cámara de Representantes.
Es decir en Maine, que tiene 4 asientos al Colegio Electoral (dos por su representación en el Senado y dos por la Cámara) la mitad van para el del voto popular y los otros dos dependen del resultado específico en el distrito. En el 2016, para ponerlo en contexto, Hillary Clinton ganó el voto popular y en uno de los distritos – sumando tres asientos al Colegio- mientras que Donald Trump se llevó el otro.

Cada partido, durante las convenciones nacionales, escoge al grupo de personas que debe votar en el Colegio Electoral en caso de que su candidato gane las elecciones. Aunque las reglas varían en cada estado, estas personas, se “comprometen” a sufragar por el candidato que se impuso su estado.

Una vez se conocen los resultados, es decir, son certificados por las autoridades de cada uno de los estados, los miembros ganadores se reúnen en sus respectivos congreso estatales para depositar su voto. Eso debe suceder 41 días después de las elecciones y en este 2020 esa fecha cae el 14 de diciembre.

Ese es el día, en otras palabras, cuando se confirma al ganador de manera oficial.
Pero a lo largo de los años, el sistema ha demostrado que está lleno de fisuras. Algunas más grandes que otras, pero que han llevado a muchos a catalogarlo como un procedimiento injusto que no refleja la voluntad popular.

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